Querido Pepe Pastor:
El otro día recibí un mensaje tuyo en el que nos contabas que te ibas de la blogosfera del taurineo para ver, oir y contar otras cosas que no fueran toros ahumados y moribundos. Entiendo tu decisión, producto del desánimo, de la desazón y de la indigencia intelectual de quienes gobiernan esta fiesta que no pasará a otras generaciones y que morirá por la codicia humana, si no lo remediamos.
Entiendo tu decisión, porque yo mismo he pensado lo mismo cuando ha concluido la última feria de Almería, escenario de una fiesta indigna que el otro día trató de almibararse en una conferencia de palmadas en la espalda y "el año que viene lo haremos mejor". No, los taurinos -toreros, empresarios y ganaderos- están fagocitando aquello con lo que soñamos quienes nos iniciamos en el espectáculo, ése que transmitía pasiones inescrutables, faenas inverosímiles, pases que quedaron en nuestra retina por siempre jamás amén.
Sin embargo, Pepe, te animo a que reconsideres tu postura. Pues aficionados como tú son muy necesarios en la fiesta de los toros. Lo que no pueden conseguir los taurinos es quitarnos la libertad de expresión, el derecho al pataleo. Y sé que te vas porque estás harto, igual que lo estamos muchos, estafados tarde tras tarde, día tras día. Pero, nosotros, humildemente, tenemos la obligación moral, aunque sea a través de los blogs, de decir nuestra verdad, que puede estar equivocada, por supuesto, pero es nuestra verdad.
Pepe, tienes que volver. Te lo pide un amigo y un aficionado de treinta y tres años que, tal vez, por qué no, algún día también podría tomar la misma decisión que tú. Porque, como te digo, la entiendo. A nadie le gusta que le estafen. Con todo, tenemos que luchar. Somos muchos los que denunciamos el fraude, los que despreciamos a los periodistas áulicos que tributan bondadosas crónicas a la nada y al escombro. Y en tu blog, junto a José Daniel Rojo y otros colaboradores, tú has contribuido a destapar la verdad, a contar la versión real de lo que pasa en los ruedos, más allá de lo que nos diga un juntapalabras amigo de los toreros y ganaderos.
En fin, Pepe, espero que lo reconsideres. Porque te vamos a echar de menos. En la fiesta hay personas que parecen invisibles, pero que son imprescindibles. Tú eres una de esas personas.
Un abrazo y tomes la decisión que tomes la entenderé. Pero, ¡vuelve! :-)
Alberto