Blog que repasa la actualidad taurina de Almería, Andalucia y España. La opinión crítica e independiente sobre el mundo de los toros. Por Alberto Gutiérrez.

27 de agosto de 2009

José Tomás, versión moderna

José Tomás triunfó ayer en Almería, pero lo hizo con la pólvora mojada de su neotauromaquia, la que emplea en las tardes sin sustancia, y bajo la sombra de una ganadería en ruinas. Las reses de Santiago Domecq, pura casquería, fueron descastadas, mansotas e inválidas, y tuvieron indicios más que sospechosos de manipulación fraudulenta de las astas. Señor presidente de los festejos de Almería, ¿mandará a analizar alguno de los pitones de ayer? Lo dudo, porque, que yo sepa, nunca lo ha hecho. Vamos cuesta abajo y sin frenos.
Decía que Tomás arrancó dos orejas de su primer astado, pero habría que decir que, más bien, se las arrancó el público bullicioso y un presidente de carácter débil. Dos orejas de plaza de talanqueras. Y así no se puede. El madrileño no se puso en el sitio, se limitó a dar pases adocenados y engañó con efectismos que en sus años gloriosos de los noventa hubiese sido incapaz de prodigar. Muchos molinetes y poca chicha. Bien es verdad que se enfrentó a unos toros inválidos, pero también lo es que vimos la versión moderna de un diestro al que debemos exigir mucho más, muchísimo más.
Daniel Luque sigue codilleando y esto no es una gran noticia, pero él debería hacerselo mirar. Los muletazos le salen cortos, si bien reunidos, y tiende a cerrar los espacios, de forma que apaga las embestidas de los morlacos. Cortó una oreja facilona.
El almeriense Ruiz Manuel, al que vi sólo en un toro, pues llegué a la plaza una vez comenzada la corrida -venía de viaje-, no estuvo bien ante el cuarto toro, otro inválido, al que recetó pases despegados y sin clase. Me sorprendió, la verdad. En Roquetas me gustó mucho al natural y ayer lo vi desdibujado.
Termino ya la crónica, después de un tiempo en el dique seco. Mientras escribo estas palabras me envía un correo Pepe Pastor, a quien mando un saludo afectuoso. Ya estoy aquí, Pepe. Por cierto, el buceo en México es alucinante, para quien sea aficionado a este deporte. Lo que no es tan alucinante es esta fiesta, cuando se lidian toros afeitados e inválidos, cuando hay un presidente que no cumple con su función y cuando te sientas en los tendidos de una plaza que va en caída libre porque ya no quedan aficionados y la exigencia ha desaparecido por completo.

1 comentario:

Pepe Pastor dijo...

Bienvenido Alberto. Qué me vas acontar si después del desastre de Málaga (¡plaza de primera!), me imagino por lo que os leo lo de Almería.
Un abrazo