Blog que repasa la actualidad taurina de Almería, Andalucia y España. La opinión crítica e independiente sobre el mundo de los toros. Por Alberto Gutiérrez.

13 de julio de 2009

La seguridad en los encierros

La desgracia se ha cebado con los sanfermines de este año, con la muerte de un madrileño que trató de esquivar a la parca entre los barrotes de madera de las vallas pamplonicas. El destino, maldito, se lo llevó por delante de una manera estremecedora que nos dejó sin aliento a todos.
Conocida la tragedia, los medios y algunos periodistas se han lanzado a denunciar "la falta de seguridad" de los encierros de Pamplona.
Estamos de acuerdo en que hay que despejar el recorrido de personas que hayan bebido y que pueden entorpecer el paso. Ya se hace, pero es imposible controlar a todo el mundo, pues muchos van borrachos hasta las trancas sin que apenas se les note. ¿Se va a poner la policía a hacer miles de controles de alcoholemia antes del petardo que abre los corrales? Evidentemente, no.
La palabra seguridad no casa mucho con los encierros, igual que tampoco casa con las corridas de toros. Aquí se muere de verdad y ésta, querámoslo o no, es la grandeza de un espectáculo sobre el que gravita la incertidumbre del ser humano, el asomo al abismo y al mismo tiempo a la gloria que concede una faena ovacionada por veinte mil personas entusiasmadas y emocionadas por un natural cerrado al final de la cadera. O la gloria, por qué no, de haber corrido un encierro que llevas esperando un año entero. Y eso que a mí no me gusta demasiado esta tradición. Pero ese es otro cantar. Puedo entender a aquellos que derrochan adrenalina corriendo tras las afiladas intenciones de unos toros disparados por las calles. Hay que ponerse en la piel de cada uno de ellos.
Con esto quiero decir que ciertos medios y periodistas, entre otros Pedro J. Ramírez con su inmediato videoblog tras la muerte del corredor de Alcalá de Henares, no pueden cambiar el rumbo de una fiesta histórica. Que pidan mayores controles, vale, pero que no traten de vendernos que la seguridad es esencial para que se celebren los encierros. Porque, sencillamente, no lo es. Y lo saben quienes participan en ellos. Nadie les obliga.
Ultimamente no dejamos de oir esa palabra, seguridad. Está bien que disminuyamos los peligros que nos acechan, pero no podemos vivir obsesionados con el temor a lo que nos ocurra. Y ya no hablo de los toros, sino de la vida.
Vivimos atemorizados. Nos tienen atemorizados. Es la forma de controlar al pueblo. Antes era la religión. Hoy es el miedo a TODO. En este TODO podemos meter lo que queramos. Pero es la realidad y cada vez lo veo más claro. La gente no se atreve a dar un paso adelante en cualquier ámbito de la vida. Por miedo al fracaso, por miedo al ridículo, por miedo a tener miedo... No digo que seamos unos temerarios, pero lo mejor que tiene el ser humano es su capacidad de desafío. La primera persona que escaló el Everest, Edmund Hillary, dijo, cuando le preguntaron por qué había subido hasta el pico de esa inmensa cumbre: "simplemente lo hice porque la montaña estaba allí". Pues con los encierros, como con las corridas de toros, sucede lo mismo. Simplemente los toros están allí.

Antes de publicar este post, veo que caigo en una pequeña contradicción, aunque quizá menor. En los últimos años he tratado, bien en prensa, bien en radio, de que algunas playas almerienses sean vigiladas por socorristas. Mi lucha ha caído en saco roto. Nadie ha hecho nada. Las administraciones miran hacia otro lado. Pero insisto en ello por el desconocimiento de muchos bañistas que no saben de los peligros de las corrientes de esas playas. Cada año se ahogan varias personas, casi siempre de fuera de Almería. Es decir, no son conscientes de los peligros que entrañan, como sí lo son los que se ponen delante de los toros. Por tanto, mi contradicción no es tanta como he pensado en un principio. No hay contradicción, de hecho. Me enfada que los políticos no pongan remedio a esas muertes absurdas y, sobre todo, inesperadas.

4 comentarios:

P.Pastor dijo...

No me gustan los encierros ni ver a un torero en la plaza de Pamplona toreando con más de media plaza beoda, gritando y ajena a lo que pasa en el ruedo. Pero eso no quita para que RESPETE PROFUNDAMENTE todo lo que sucede en San Fermín y esté totalmente de acuerdo con el artículo que tan brillantemente como siempre has escrito en relación a la seguridad en los encierros.
Un abrazo

BLOG DE ACTUALIDAD TAURINA dijo...

Gracias, Pepe. Hoy he visto el encierro por primera vez este año. Curiosamente ha sido el último de las fiestas. Estoy de acuerdo contigo en lo de que media plaza está borracha. Para un torero debe ser una situación muy incómoda.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Es cierto que en Pamplona la afición al toreo es pequeña y que la feria para muchos consiste en divertirse sin tener en cuenta el esfuerzo del toreo, pero si es real la devoción por la figura del toro y su relación con los mozos en el encierro. La emoción es enorme, la seriedad con la que muchos corren no siempre es entendida.
Por eso me ha gustado la iniciativa de http://www.sanfermiencierros.com que han apostado por una visión limpia y estética de la fiesta en un año de tan tristes polémicas y comentarios tan absurdos en la tele. Se nota que es gente de aquí que entiende lo que representa esta tradición.
Un abrazo desde Pamplona
Corredor

BLOG DE ACTUALIDAD TAURINA dijo...

Corredor (no sé tu nombre, os pido a todos los que escribis en el blog que lo deis, por favor) te agradezco tus palabras. Como ves, aquí abajo, doblando el mapa, no compartimos la afición por los encierros -al menos unos cuantos-, pero sí los respetamos profundamente, como apunta Pepe Pastor. Y sí, entiendo que debe ser un espectáculo muy, muy emocionante con el que disfrutáis muchísimo. Un abrazo,
Alberto