Blog que repasa la actualidad taurina de Almería, Andalucia y España. La opinión crítica e independiente sobre el mundo de los toros. Por Alberto Gutiérrez.

23 de agosto de 2011

Encastada novillada del Marqués de Domecq

Ayer se lidió en Almería una encastada y correosa novillada del hierro de Marqués de Domecq. De las que piden el carnet y algo más, por trapío y por raza. Difícil papeleta para unos jóvenes diestros a los que les han enseñado una tauromaquia edificada sobre el derechazo, el molinete y el desplante con ínfulas. Y no lo digo por los novilleros de ayer, sino por la gran mayoría de los que tratan de abrirse camino en este complejísimo mundo. Los novillos-toros (habrá que ver durante la semana si los toros alcanzan el trapío de las reses de ayer) derrocharon casta y genio, pues mansearon, pero ofrecieron serias posibilidades de triunfo a una terna consternada por las circunstancias: no se lidió la tonta del bote. Soy consciente, por supuesto, de que están empezando y de que no se les puede exigir demasiado.
Victor Barrio venía de triunfar este año en Madrid, en donde cortó una oreja, un suceso que genera confianza en los aficionados, puesto que Madrid es Madrid y ya está dicho todo. Sin embargo, Barrio, actuó encogido y agarrotado, tanto en el primero de la tarde como en el cuarto. Éste último aún más le pedía todos los certificados de aprendizaje en la escuela taurina. Por cierto, ¿qué enseñan en las escuelas, aparte de pegar pases?, ¿acaso no les hablan de parar, templar, mandar y cargar la suerte? Ninguno de los tres toreros apuntó las reglas básicas del toreo y sus actuaciones naufragaron entre el desaliento de una afición bajo mínimos (apenas un tercio de plaza).
Al gaditano David Galván le jalearon varias verónicas de excelente corte, acaso lo mejor del festejo. En la faena de muleta al quinto se equivocó en las distancias y en los tiempos. El novillo, con genio y mucho motor, requería aire, distancia y, por supuesto, mando. Desafortunadamente, Galván, que, repito, estuvo muy bien con la capa, ensayó el derechazo y el natural con poco convencimiento, dada la casta del animal. Ya me gustaría ver a muchas figuras con novillos como éste.
El sevillano-cordobés Juan Ortega se llevó una cornada en el sexto, otro dije, y una oreja merced a la impresión de los públicos cuando hay un percance. Si sus consejeros le dicen que estuvo bien, se equivocan y le equivocan. Sus enemigos tuvieron mucho que torear y él aún tiene mucho que aprender, como es natural. Insisto: no es lo mismo torear que pegar pases y las escuelas deberían enseñarlo. Es la primera lección. Habrá que saber quiénes son los maestros de muchas escuelas.
Foto: Juan Pérez Alarcón (blog Y digo yo).

17 de agosto de 2011

Talavante sigue escalando

Veo en Burladero la tarde de Alejandro Talavante en San Sebastián. El extremeño tiene dos cualidades excepcionales, en mi opinión: la ligazón y el temple. Quiere parecerse a José Tomás y por momentos le supera. No son comparables, pero cuando Talavante está inspirado es capaz de realizar faenas memorables. No quiero decir que sea mejor que Tomás, por supuesto; digo que en algunos momentos adquiere niveles de maestro, iluminado por la tauromaquia eterna. De modo que se impone como un valor necesario en las ferias. Cuando alcance regularidad podrá convertirse en una figura de primera línea. Espero que así sea.
Esa misma tarde actuó Hermoso de Mendoza -no me gusta el rejoneo y no he visto sus faenas, lo siento- y también Antonio Barrera, un diestro castigado por los toros, valiente, aguerrido y bullidor, uno de esos matadores que no se descomponen ante una ganadería correosa. Sin embargo, siendo valiente, no sabes si pegan más bocados sus toros o él mismo... Hay toreros que son así. Verbigracia Juan José Padilla. Tiene su mérito, claro. Porque dar bocados con una chota no te dice nada, pero darlos frente a un Miura ya toma tintes épicos. Dar bocados no es otra cosa que pelearte con el toro de una forma rudimentaria y olvidarte los cánones básicos del arte de torear porque estás buscando la manera de vencer y matar al toro por arriba.
Lo que no entiendo es que Chopera mezcle churras con merinas. Pone por delante a un rejoneador como Mendoza, contrata a un artista como Talavante y cierra con un legionario como Barrera. Un cartel rematado, vaya... En fin, prefiero que vuelvan los carteles de los banderilleros antes que ver estos extraños cócteles.

29 de julio de 2011

A Cultura

Hoy se ha anunciado que, finalmente, la fiesta de los toros pasa del Ministerio del Interior al Ministerio de Cultura. Los llamados profesionales del toreo están eufóricos, creen que es la mejor noticia de la década y puede que no les falte razón. Pero vayamos por partes. ¿Este cambio traerá un menor control de los desmanes de los taurinos?, ¿se vigilará aún menos, si cabe, el fraude?, ¿de verdad supone un impedimento para una posible prohibición de los toros?
A mi juicio, lo único, en principio, beneficioso para la fiesta es que el traspaso impida la prohibición. Ahora me gustaría que alguien, un jurista acreditado y solvente, nos confirme que así será. En tal caso, seré el primero en festejar el anuncio del Gobierno que hoy también ha puesto fecha a las próximas elecciones: 20-N (vaya fecha han elegido, por cierto).
Claro que, si he de festejar esa buena nueva, será siempre si está sujeta a la vigilancia y el control del espectáculo. El ingreso en Cultura espero que no signifique una mayor relajación por parte de las autoridades. Es la duda que me asalta en un momento complicado para la fiesta. Insisto: este año se recoge muy poca información de toros. Salvo en la reaparición de José Tomás, el toreo no ha provocado la atención de los medios de comunicación. Y es imprescindible que hablen del espectáculo.

24 de julio de 2011

Sobre José Tomás

Soy uno de los cuarenta y un millón y pico de españoles menos veinte mil personas -resumiendo: la población española menos el aforo de la plaza de toros de Valencia- que no fue a Valencia a ver la reaparición de José Tomás. He visto fotos y vídeos y llego a la conclusión de que vuelve por los mismos fueros que en los últimos años le introdujeron en los cenáculos de la intelectualidad: una tauromaquia que trasciende la propia tauromaquia y se adentra en los densos terrenos de la frugalidad de la vida, de la espiritualidad y del inescrutable alma de un tipo forjado de triunfos y cornadas, muchas y terribles cornadas.
No hace falta haber ido, pese a que me hubiera gustado, para certificar, además, que no olvidó los terrenos ni la ligazón, en el que apoya su toreo desde que empezó. Ahí surge la grandeza de  José Tomás. Lo del mito y la leyenda vino después, cuando la literatura y otras artes se acercaron a las plazas. Perfecto. Y este mito y esta leyenda se fraguan en el valor, que ya tenía. Ahora, en esta resurrección, el madrileño conjuga la valentía con la ligazón y los terrenos que comentaba, acercándonos, presumiblemente, al José Tomás del trienio de los noventa. De modo que todos estamos de acuerdo.
Cabe recordar que años atrás se asociaba su nombre al de Manolete, cuya lámina espiritual figuraba a modo de fotografía del Ché en el prólogo de su tauromaquia. No lo escondía; nunca lo hizo. "Si Manolete recibía siete cornadas al año, yo no seré menos", venía a decir, pero no con estas palabras exactas. Sin embargo, en este momento, ya no se habla tanto del Monstruo como del propio Tomás, "uno y trino", valga la expresión, que reúne todas las condiciones para ser el mito y la leyenda viva con la que se escriben infinitas páginas en periódicos y libros, sin necesidad de rescatar las crónicas en sepia de Manolete. Joselito decía en un documental sobre el de Galapagar que éste se ha convertido en leyenda sin necesidad de morir, cosa imposible en este país en el que para ello "tienes que palmarla".
Es cierto, pues, que el mito es una firme realidad y esto es fantástico para la fiesta de los toros. Pero yo no soy muy partidario de inflar con más adjetivos a José Tomás. Que lo hagan otros, que lo harán mejor. Bienvenidos todos. Yo le pondré adjetivos a su toreo profundo y sublime.
Por cierto, otro aspecto a considerar en la vuelta del diestro es la "resurrección taurina" en los medios de comunicación. Notaba que el año estaba siendo frío, que no se hablaba de toros -el año pasado fue pródigo gracias, en parte, al jaleo de la prohibición en Cataluña-, pero ha sido llegar José Tomás y multiplicarse las apariciones en los medios generalistas. ¿No es estupendo? Este es el camino, sin duda.

15 de julio de 2011

Los carteles de Almería

En los últimos años, los carteles de Almería no me despiertan mucho entusiasmo. Qué difícil debe ser hacer unas composiciones que gusten a todo el mundo y, en especial, a los aficionados. Pero, claro, están sujetos a la crítica -aunque este año apenas podré ir a los primeros festejos- y por eso los discutimos. Por ir resumiendo. Me gustan las ganaderías de Victoriano del Río, El Tajo y la Reina y, algo menos, El Pilar. Me parecen imprescindibles El Juli y Manzanares; Talavante también. Morante no está bien este año, pocas veces ha brillado en Almería, pero es necesaria su presencia. Los almerienses Ruiz Manuel y Torres Jerez tendrán una oportunidad y ojalá que la aprovechen para dar el salto definitivo a las grandes ferias. Es lo que esperamos todos.
No veo a Finito en Almería. Tampoco a Perera, que no termina de centrarse de dos años para acá. Ni tampoco a Daniel Luque, que no me dice nada. Sí es acertada la inclusión de Iván Fandiño, un diestro de carrera creciente y admirable. El Cid, Castella y Cayetano: hace cuatro años hubiera sido un cartel de campanillas; hoy apenas ilusiona. Y Leandro, que siendo una incógnita, está bien colocado junto a dos figuras. La oportunidad de su vida. De los rejones ni hablo porque no me interesan y la novillada, otra incógnita. Aunque ahora tampoco hay muchos novilleros. Falta Ponce. Incomprensible. Tiene su público y aquí ha cuajado grandes faenas, si bien yo no soy su más ferviente seguidor. Puede que sea porque quiere torear menos este año o porque está en retirada. Me inclino por esto último. No es descabellado que lo anuncie para el año que viene. Ah, El Fandi también sobra, pero ya sabemos que tiene su público y que llena, así que...
Me olvidaba. Que no venga José Tomás es imperdonable.
¿Qué carteles hubiera hecho yo? En lo referente a toreros, haría las siguientes combinaciones:

JUAN MORA
EL JULI
ALEJANDRO TALAVANTE

ENRIQUE PONCE
RUIZ MANUEL
MANZANARES

MORANTE DE LA PUEBLA
EL JULI
TORRES JEREZ

MORANTE
JOSÉ TOMÁS
ARTURO SALDÍVAR

CURRO DÍAZ
IVÁN FANDIÑO
LEANDRO

El último es el más flojo, pero también es interesante. Lo que tienen los demás es la competencia entre las figuras, que ya no existe.
Buena feria a todo el mundo.

28 de mayo de 2011

Homenaje sentido a Ramón Magaña


Ayer fue homenajeado en el Gran Hotel Almería Ramón Magaña, novillero, subalterno, cocinero, actor ocasional, artista de la piel, asesor de la plaza de toros de Almería, y, fundamentalmente, un tipo noble que gasta simpatía y alimenta amistades de las de verdad. Por eso, se reunieron doscientas personas para acompañarle en un acto organizado por otra buena persona de Almería, Antonio Berenguel, un gran aficionado a los toros.
Con Ramón estuvieron el propio Berenguel y el diestro almeriense, Ruiz Manuel, que recordó el inicio de su amistad y también nos trajo el video de la última tarde de Magaña como banderillero, en Laujar, en el año 89. Ha llovido.
Vimos una intervención suya en una película rodada en Almería. Decía Ramón que "todos los almerienses han rodado alguna película en el desierto", y es verdad. La nostalgia de aquellos años sesenta, en donde el esparto y el hambre se amontonaban en las puertas de algunas casas y se escuchaban de lejos las notas de "La muerte tenía un precio", la nostalgia, decía, nos devolvió a la realidad de una época canalla, pero llena de afectos, en una Almería que boqueaba y daba sus primeros pasos hacia la modernidad. Pero esta es otra historia.
A Ramón se le dio un homenaje de los que te crujen, porque te acompañan los amigos y la familia, y encima lo puedes disfrutar, pues estás hecho un toro y las ilusiones siguen intactas. Nos contó aquella vez que iba por Madrid paseando con el ganadero Victorino Martín y se encontró con un conocido. A la hora de presentarlos se quedó en blanco: no recordó el nombre del legendario criador, pero, raudo y con no poco ingenio, le dijo a Martín: "preséntese usted, porque si se lo digo yo no me va a creer". Genial.
Otra anécdota divertida fue la relacionada con el hambre que pasó en Madrid, cuando se fue para la capital de España en su época de novillero. "No comía caliente, así que, como me hice amigo de varios toreros, cada vez que alguno era cogido y lo enviaban al Sanatorio de los toreros, yo iba a hacerle compañía. Venga, tienes que comer, le decía al torero. Estoy muy mal, tengo mucha fiebre, contestaba. Y esos tres días de fiebre, que no fallaban, me ponía "morao". Claro que al cuarto día, me decía el torero: ahora me toca a mí, y se acababa el invento".
Como nos contaba Ruiz Manuel, estas anécdotas ya no se dan. El toreo ha perdido romanticismo, quizá porque ya no existen las necesidades de antes, por suerte. Sí es cierto que ya no hay los personajes de antes, como Bojilla o Andrés Luque Gago, y que debían formar la mundial en cualquier sitio.
Al final del acto, Ramón recibió varias recuerdos, entregados por la concejal de cultura, Lola de Haro, por el ganadero Adolfo Martín -amigo de Antonio Berenguel- y por Miguel Rifá, presidente de hoteles Citymar. Me alegro por él y por su familia.

24 de mayo de 2011

Manzanares y Arrojado: no fue para tanto

El otro día vi, al fin, el video de la faena de Manzanares al famoso toro indultado de Núñez del Cuvillo. Ni el alicantino estuvo tan bien ni la res mereció tanto premio.
Puede que en el video me haya perdido el espíritu santo, que decía Paula, pero me parece que no, porque también vi la faena de Talavante de Madrid y todavía se están acordando los vecinos de los olés que pegué, aunque sean en diferido (menos mal que el video no lo puse de madrugada, porque podrían pensar cualquier cosa :-).
Manzanares tiene gusto, nadie se lo niega, pero torea con la pierna retrasadísima. Es decir, destorea. Por muy bonita que ponga la figura, ahí falta algo. Falta alma.
Y del torito de Cuvillo ni fue tan bravo como pregonan algunos ni, por supuesto, mereció el indulto. Iba y venía con la embestida pastueña y bobalicona, y tampoco podía presumir de trapío.
Siento el retraso en comentarlo, pero apenas me puedo acercar al blog. Bien que me gustaría.